
Chile, país sudamericano de más de 16.5 millones de habitantes se caracteriza por tener una de las economías de libre mercado más abierta, activas y estables de la región, alcanzando en la actualidad un crecimiento anual cercano al 6.0%.
Su estructura macroeconómica, políticas laborales y tributarias, capital humano, infraestructura tecnológica, Banco Central autónomo y un bajo nivel de riesgo, lo hacen un destino muy atractivo para el inversionista extranjero el cual lo ha elegido como su plataforma de negocios para América Latina.
Internamente su ingreso per cápita bordea los USD 15.000 (ajustado por paridad de compra), presenta una baja inflación (3.3%) y una discreta tasa de desempleo (alrededor del 7%).
Sus mayores riquezas se encuentran en los recursos naturales dentro de los que se destacan la minería - especialmente la del cobre - la pesca y la agricultura. También ha desarrollado una variada industria de servicios, comercio exterior, retail y - debido a su excepcional geografía- una atractiva industria turística que se desarrolla desde el Desierto de Atacama por el Norte hasta la Patagonia por el Sur extremo.
Como república democrática goza de estabilidad político-social lo que permite un continuo desarrollo y crecimiento de sus ciudadanos y emprendimientos.